EDUARDO REZZANO | ALCOHOL PARA DESPUÉS DE QUEMAR

Envío

Entre la fábula y la certidumbre de haber caído en un mundo paralelo donde lo posible se constituye como representación onírica o delirio, Alcohol para después de quemar nos exilia de lo cotidiano mostrándonos que aquello que parece cierto puede ser mera ilusión y lo que considerábamos desatino tiene sus raíces bien firmes en nuestras propias creencias más profundas.

La escritura de Rezzano posee una gran fuerza hipnótica a la que contribuye su estilo rápido, la sucesión inesperada de los acontecimientos y la intensidad de sus ambientes. Todo está supeditado al poder de la palabra, a partir de ella se crea ese nuevo objeto al que Sartre denomina “objeto estético”, diferenciándolo del uso indicativo del enunciar cotidiano.

Sintético y riguroso en su trabajo con el lenguaje, el poeta nos entrega una complejidad prevista para la múltiple creación de sentidos, genera esa máquina precisa y preciosa que es el poema en su condición de espejo en el que nos reflejamos para vernos como no sabíamos que éramos. Es el descubrimiento a partir del deslumbramiento. Los hallazgos de la originalidad en tanto regreso al origen, más allá o más acá del pensamiento lógico, marcan la condición de los poemas de Alcohol para después de quemar.

Eduardo Rezzano nació en La Plata, Argentina. Publico los libros de poesía Ningún lugar, Gato barcino, no fábulas, Caligrafía, Nocturna y Alcohol para después de quemar. Es escritor y músico.

 

Diplomacia

 
En una valija diplomática

llevo al embajador francés

 
Lo llevo con orgullo

por todo el mundo

porque es mi pequeño

tesoro

 
Cuando tratamos de dormir

se escuchan sus gritos ahogados

pide libertad fraternidad

e igualdad

 

y le prometemos eso y

mucho más

si se calla