NO LLUEVE EN CALIFORNIA | FRANK O’HARA

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Antología poética bilingüe del inolvidable “corazón de la belleza” de la Escuela de Nueva York. Eleonora González Capria, antóloga y traductora de Frank O’Hara, (muerto tempranamente a los 40 años de edad, y cuyos poemas incorporaron a menudo anotaciones de sus acciones cotidianas, al punto de que él mismo se refiriera a su poética como “hago-esto-hago-aquello”) nos deja aquí medio centenar de los textos más memorables del poeta: en ellos encontramos a muchos de los grandes animadores de la época, como John Ashbery, Kenneth Koch o Larry Rivers, mostrando así “lo que del arte ha hecho propio, los espacios transitados, como una fiesta llena de amigos”

*

Autobiographia literaria
Cuando era niño

jugaba solo en un rincón

del patio de la escuela

sin nadie.

 

Odiaba las muñecas y

odiaba los juegos, los animales

no me querían y los pájaros

se iban volando.

 

Si alguien me buscaba

yo me escondía detrás de un

árbol y gritaba: “Soy

huérfano”.

 

Y aquí estoy, ¡el

corazón de la belleza!

¡Escribiendo estos poemas!

¡Quién lo diría!

 

*

Frank O’Hara (1926–1966) fue uno de los poetas norteamericanos más originales e influyentes del siglo XX. Tras haber crecido en Grafton, Massachusetts, O’Hara se convirtió en el poeta por excelencia del Manhattan de mediados de siglo: poco después de su llegada a Nueva York en 1951 desarrolló un nuevo tipo de poesía urbana que captura magistralmente la agitación embriagadora de una época dorada en la vida artística de la ciudad. El estilo de O’Hara está impregnado de un glamour seductor e insistente; sus poemas volátiles, al mismo tiempo sorprendentemente directos y de finales abiertos, irradian una confianza despreocupada que no ha perdido nada de su frescura con el paso de las décadas. O’Hara estuvo situado en el centro del círculo artístico que incluyó a sus colegas de la Escuela de Nueva York, John Ashbery, Barbara Guest, Kenneth Koch, y James Schuyler, así como a pintores experimentales como Willem de Kooning, Larry Rivers, y Jasper Johns. Los logros de estos artistas son emotivamente celebrados en muchos de los poemas de O’Hara, que, sin embargo, también son capaces de homenajear a ídolos populares como James Dean y Lana Turner.