KENNETH KOCH | PERROS LADRANDO EN LA NIEVE

Envío

Primera traducción al castellano de uno de los popes de la Escuela de New York, el célebre Kenneth Koch (o “Doctor Fun”, según John Ashbery).

Koch (1925-2002) no sólo escribió una gran cantidad de libros de poemas sino también obras de teatro, libretos para óperas contemporáneas, manuales de escritura creativa, óperas, canciones, películas, comics — además de participar en creaciones de arte visual. Todo esto sin abandonar la docencia, en la que se desempeño durante más de 40 años demostrando ser un maestro inspirador conocido por su ingenio espontáneo, el buen gusto y el amor contagioso por la literatura y el arte.

Sus obras trasmiten una aguda inteligencia y un placentero estar allí, a punto de comenzar a bailar, que recuerda a Zaratustra. Zaratustra, es decir, Nietzsche, vio en la manifestación artística de la danza un recurso estético para describir el espíritu dionisíaco de la ligereza que encarna “un arte bailarín” que puede elevar al hombre hacia lo más alto y que le permite disfrutar de la “libertad sobre las cosas”,

En el caso que nos ocupa, se trata de una antología bilingüe, prologada por Jordi Doce y seleccionada y traducida por Silvia Galup y Aníbal Cristobo que recoge mucho de lo mejor y más imaginativo de la amplia producción de Koch.

 

 

Energía en Suecia

Esos fueron los días

En que había tanta energía a mi alrededor y dentro de mí

Podía quitármela y volver a ponérmela, como ropas

Que uno ha comprado sólo para un viaje a esquiar

Pero que acaba usando todos los días

Porque todos los días son como un viaje a esquiar

Me parece que así era yo a los veintitrés.

 

Ver a esas seis chicas en el barco era un viaje a esquiar.

Dijeron Las seis somos de Minneapolis. Eso fue en Estocolmo.

La mezcla del estilo americano y sueco-americano de las chicas era un viaje a esquiar

Aunque por aquella época yo no tuviese ningún motivo en especial para usar toda mi energía en eso

Ahí estaba, era mía, igual que un gigante posee la hegemonía de sus nervios

En caso de ser necesario, o como un pescador con todas sus cañas y anzuelos y carnadas o un académico con todos sus libros

O como un calentador de agua dispone de su gas Sea usado o no, yo tenía toda esa energía.

¿De verdad? ¿Las seis sois de Minneapolis? dije, casi explotando por la presión.

Y sí, respondió una de ellas, la segunda más linda. Vinimos a pasar algunos días.

 

He pensado en ese momento cada tanto

Durante ocho o diez años.Me pareció que debería haber hecho algo en ese momento,

Haber usado toda esa energía. Hacer el amor es un modo de usarla, escribir es otro.

Los dos pueden estar sobrevalorados, porque la relación es bastante clara.

Pero probablemente es el destino humano, y no voy a ir contra eso aquí.

A veces están las personas y falta la energía, a veces está la energía y las personas no.

Cuando los dioses conceden ambas cosas, un hombre no debería quejarse.