ROBIN MYERS | LO DEMÁS

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Robin Myers (Nueva York, 1987) es traductora y poeta. Licenciada en Letras Inglesas por parte del Swarthmore College (Pennsylvania, EE.UU.) Estudió la poesía de América Latina y su traducción en Buenos Aires y actualmente reside en la Ciudad de México. Fue nombrada Fellow of the American Literary Translators Association (ALTA) en 2009. Tradujo a Gonzalo Rojas, Luis Cernuda y, entre los jóvenes poetas latinoamericanos, a Ezequiel Zaidenwerg (Argentina) y Hernán Bravo Varela (México). Lo demás, es su primer libro de poemas traducido al español por Ezequiel Zaidenwerg y editado por Kriller71ediciones. En la Introducción, la propia Robin nos cuenta cómo sus poemas se vieron alterados y nutridos por “otros idiomas, diferentes del de mi crianza. Y cuando digo “idiomas”, ni siquiera me refiero al español o al árabe, sino a los registros de la vida cotidiana en un lugar dado en determinado momento, como los dialectos fluctuantes del humor y la angustia, la forma en que la gente cuenta historias y las historias que cuentan.” Y, ciertamente, es lo que sus poemas nos trasmiten: la suave intimidad del sentimiento personal en diálogo con el mundo, el caos del mundo. La irremediable contradicción del espíritu en lucha entre “la indignación y el deseo de celebrar”. De ese conflicto surgen estos bellos poemas como figuras impresionistas de un mundo pensado y sentido con un verdadero y profundo interés (estar entre los seres), y conmovida (movida por ellos) por el horror y lo sublime.

 

Union Square Station

Después de tanto ardor  –tanto tratar
de encontrar las palabras y de tocar la carne,
la tibieza de ambas, o tan sólo
una manera de lidiar con sus efectos–,
después de tanto espacio que nos queda
cuando lo buscamos, sin importar si lo encontramos
o no, pienso, parada en la estación desierta
del metro, mientras un chelista solitario
munido de su arco hace que los armónicos
graves retumben por la cueva,
que debe ser deseo esto también:
dirigirse no al músico
(y sin nada de fuego), sino al tren: Sé lento,
sé lejano. Déjame que me quede
este zumbido visceral
en los pulmones. Oblígame a esperar.
No vengas nunca.