UN PAÍS MENTAL: 100 POEMAS CHINOS CONTEMPORÁNEOS

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Un país mental reúne 108 poemas de 19 poetas chinos contemporáneos, entendiendo por contemporáneos a los autores nacidos al menos una década después de la fundación de la República China y cuya producción está marcada, en relación a la milenaria tradición anterior, por nuevas maneras de expresar lo poético. Si bien el tema del budismo continúa apareciendo, se manifiestan en sus obras características esencialmente nuevas como el hermetismo, el absurdo, un marcado surrealismo, los modos coloquiales, y las tradiciones extranjeras.

Miguel Angel Petrecca nació en Buenos Aires en 1979. Publicó los libros de poesía El gran furcio (Buenos Aires, Gog y Magog, 2004), El Maldonado (Gog y Magog, Buenos Aires, 2007), La voluntad (Bajo la luna, Buenos Aires,  20011) y El recuerdo de una pared (n direcciones, Buenos Aires, 2011). Es autor asimismo de un libro de ensayos y crónicas sobre Pekín (Pekín, Pre-textos, 2017). Como traductor de literatura china ha publicado, además de esta antología,  Murciélagos al atardecer (Xi Chuan, Bajo la luna, 2017),  El invisible (Ge Fei, Adriana Hidalgo, 2016) y Después de Mao. Narrativa china de hoy (AAVV, Adriana Hidalgo, 2015), entre otros. Un país mental se publicó primero en Gog y Magog (2011), y luego en Lom (Santiago de Chile, 2013). Actualmente vive en París, donde lleva adelante la librería Cien Fuegos, especializada en literatura hispanoamericana en castellano.

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Ciudades

Una ciudad que no conoce, una ciudad

en la que no estuvo, una ciudad en la que estuvo

de paso, en la que pasó una noche, dos días o un año,

una ciudad en la que vivió casi toda su vida

sin conocerla, caminando siempre en círculos,

una ciudad que intuyó desde la ventanilla de un micro,

a través de los ventanales de un aeropuerto,

mirando a los aviones despegar en el atardecer

(los nombres en el tablero no le dicen nada),

una ciudad imaginaria, una en la que sintió

una especie de deja vu al llegar por primera vez

y recorrer sus calles, una ciudad que odia

por las mismas razones por las que ama a esa otra

(ambas desconocidas), una en la que pasó una tarde

conversando con una chica en un lenguaje de señas,

una con playa en la que encontró una piedra

hermosa: la llevó en su mochila durante un viaje

para abandonarla, un día, de golpe, en otra ciudad.