CÓMO SE ELIGE AL PAPA | JAMES TATE

Con un dejo cómico y, al mismo tiempo, el aire de confusión de aquel que intenta en vano descifrar el sentido de un mundo que tiene una deriva absurda, en los poemas de James Tate se asiste al fugaz desfile de las criaturas más insólitas. Verdugos, gnomos, extraterrestres, espías, corredores de seguros, misteriosos agentes federales, Papas o caniches irrumpen en escena en unos poemas que comienzan con versos directos, despojados y de firme pulso narrativo, donde todo parece estar bajo control, para luego tomar un rumbo impredecible, resquebrajando en cada giro los límites entre imaginación y realidad. Porque, como señala John Ashbery, Tate es el poeta de las posibilidades y las consecuencias inesperadas; o podríamos decir también, una voz excéntrica y genial que, con su exquisito gusto por el absurdo, y un humor tan oscuro como hilarante, ha dado forma a una poética tragicómica, donde el color local cotidiano, los motivos de la cultura popular estadounidense, junto con todo aquello que no encuentran su sitio en esa ficción que constituye el sueño americano, entran al servicio de una lógica asociativa disparatada heredera del surrealismo. En esta antología, seleccionada y traducida por Ezequiel Zaidenwerg, se reúne por primera vez en castellano una muestra cabal de la prolífica obra de un poeta indispensable, capaz de desconcertarnos y regocijarnos a partes iguales, y de llevar siempre un paso más allá aquello que entendemos por poesía.

 

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Querúbica

Llevé a mi hija Kelsey a la estación

de tren. Cuando el tren arrancó, nos despedimos

con la mano varias veces. No volví a verla.

Fue la primera mujer en llegar a la luna.

Cómo llegó nadie lo sabe. Y nunca

volvió, por lo que sé. Tampoco me escribió

ninguna carta y nunca me llamó. Espero

que sea feliz, mi rayito de luna. Me paso las noches mirando

por mi telescopio. He visto dinosaurios, leopardos de las nieves,

flamencos. Vi un perro con un solo ojo que movía la cola. Vi un camión

del correo. Vi un velero pero, por supuesto,

no hay agua. Vi un letrero que anunciaba agua con una flecha

que señalaba la Tierra. Vi un letrero que anunciaba hamburguesas

con una flecha que señalaba la Tierra. Y vi a una niña

caerse de un triciclo. Una explosión de polvo

atómico naranja, y nada más. Nunca la volví a ver.

Las ruedas del triciclo volcado siguieron girando.

Duerme, duerme, mi niña, dije.

 

                                                                                                          *

 

“Tate es el poeta de las posibilidades, de las transformaciones, de las consecuencias sorprendentes, gratas o funestas… Vuelvo a los libros de Tate quizás más que a los de ningún otro autor cuando quiero que me recuerden nuevamente las posibilidades de la poesía”. — John Ashbery

“Leí todos los libros de poesía de Tate apenas salieron y los he releído con frecuencia durante años, pero recién este año, al leerlos nuevamente todos juntos, he tenido conciencia de la magnitud de su logro. Tate siempre ha tenido un objetivo serio. No solo ha escrito muchos buenos poemas, sino que lo ha hecho en formas tan diversas y originales que no puedo pensar en ningún otro poeta que maneje un rango tan amplio”.
— Charles Simic

“Tate ha domesticado el surrealismo. Se ha apropiado de este estilo, que siempre había parecido ligeramente foráneo en inglés —incluso entre sus más talentosos seguidores, como Charles Simic y Donald Justice— y ha hecho que suene no solo local sino completamente natural”. — Dana Gioia

                                                          
                                                                                                          *

James Tate (Kansas City, 1943 – Massachusetts, 2015) fue un poeta norteamericano y profesor universitario, autor de trece libros de poesía. Entre ellos destacan obras como su debut, The Lost Pilot (1967), The Oblivion Ha-Ha (1970), Viper Jazz (1976), Constant Defender (1983), Reckoner (1986), Distance from Loved Ones (1990) y Worshipful Company of Fletchers (1995), galardonada con el prestigioso National Book Award. Tate, además, obtuvo en 1992 el Pulitzer Prize for Poetry y el William Carlos Williams Award, y a lo largo de su trayectoria cosechó excelentes críticas y la admiración de sus contemporáneos, consolidándose como una de las figuras más relevantes de la poesía norteamericana de las últimas décadas del siglo XX.